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Algunos periodistas en la Argentina hablan o escriben a la bartola, mientras que otros, embobados por el poder político, imitan el demagógico discurso oficial de los gobernantes. Sin importarles el buen empleo del lenguaje en el periodismo, abusan de frases poco periodísticas, clichés, extranjerismos innecesarios, eufemismos, latiguillos, y otras partículas que entorpecen la decodificación del mensaje. Las causas: desinterés por la lengua, ignorancia, moda, esnobismo, imitación, y sobre todo dejadez. Sin interés por convertirnos en el abogado del diablo, daremos cuenta aquí de algunas frases que reflejan cierto empobrecimiento en el lenguaje periodístico. 

 

Por la muerte del fiscal Alberto Nisman se produce una marcha de ciudadanos en la Plaza de Mayo en la ciudad de Buenos Aires. El conductor de un programa en Radio Mitre se comunica con el móvil que se halla en ese espacio cubriendo esa información. En el contacto se produce el siguiente diálogo: ‘¡Buenas tardes!… como escucharás aplausos cerrados… en silencio, sin gritos, sin cantos, en la histórica Plaza de Mayo, con mucha presencia policial […]’.

¿ Aplausos cerrados ? ¿ Ja, entonces… quiere decir que existen simplemente ‘aplausos’  y ‘aplausos abiertos’ ? ¿ Cómo serán los aplausos abiertos ?

Otro error en el periodismo son las preguntas estúpidas que efectúan ciertos periodistas encargados de los móviles de las estaciones de radio. Cuando el intrépido comunicador está frente al político, que acaba de hacer una maniobra en los medios de comunicación para mejorar su imagen ante la sociedad, el periodista le pregunta a boca de jarro: ¿ Está usted en campaña ? Con el desconocimiento brutal que un político siempre está en campaña, desde que se levanta hasta que se acuesta, los 365 días del año.

El periodista Hernán Brienza de Radio Nacional, da crédito de lo expuesto aquí respecto de la repetición que hacen algunos periodistas absortos por poder político. Inicia su programa Argentina tiene Historia con el doblete demagógico presidencial: ‘Buenas noches a todos y todas […]’. Es la frase populista que emplea la presidenta Cristina Kirchner cada vez que inicia un discurso en cadena nacional: ¡ Buenas tardes, a todos y todas !  

La imitación puede convertirse en la peor de las técnicas en el periodismo. Aquí, la clásica pregunta que formulan los periodistas a un rehén recientemente liberado: ¿Te trataron bien…?

Que quede claro: Ninguna persona secuestrada, retenida, o privada de su libertad, puede haber sido tratada bien.

Siguiendo con las imitaciones, otra incorrección es la copia de las palabras que suministra el poder político. Un funcionario del Estado informa a los periodistas sobre la usurpación de valiosos terrenos por parte de un grupo de vecinos. Para mandarse la parte trata el asunto con la frase, ocupación VIP y okupas. El periodista -como una fotocopiadora- repite ‘okupas han tomado determinado terreno o predio’, etcétera. Los tomadores del predio en forma ilegal no son okupas. ‘Son usurpadores de tierras’ porque lo que se produjo es una ‘usurpación’. El periodismo tiene la obligación de expresar las cosas por su nombre.

Y por favor, utilizar la preposición ‘ante’ en lugar de la frase antiperiodística: De cara a… Los redactores la emplean para todo:De cara a las elecciones…’, ‘De cara al Mundial 2022, Qatar muestra sus avances…’, ‘El piloto […] comenzará hoy en Alemania con las pruebas de entrenamiento de cara a las 6 horas de Nürburgring […]’, publica el diario La Mañana Neuquén, o ‘De cara al inicio escolar […]’, escribió la emisora AM550, porque ahora las radios también escriben noticias en sus sitios web.

A todos los redactores de los gabinetes de prensa de los organismos públicos: Por favor… no escriban la frase, fulano de tal… Mandato cumplido… ¿ Por qué ? Porque si la finalidad es escribir un texto periodístico, lamento decirle que ‘mandato cumplido’ -que proviene del lenguaje administrativo- es una de las expresiones más antiperiodísticas e innecesarias que existen. El boletín de prensa de la Municipalidad de Neuquén tituló: ‘Quiroga almorzó con seis intendentes mandato cumplido’. Con ese criterio tendríamos que andar por la vida diciendo, el general San Martín mandato cumplido, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano mandato cumplido…, je, je… para la ocasión hubiese bastado con ‘ex intendentes’. El empleo del enunciado ‘mandato cumplido’ en el título de la información municipal no solamente es incorrecta y típica copia de un redactor de obediencia debida, sino que también fue desacertada, porque uno de los seis jefes comunales que se sentó a comer con Horacio Quiroga no tiene el mandato cumplido.

Otra pregunta, que delata que la holgazanería propina daños en la estructura del lenguaje periodístico, es la que utilizan algunos periodistas cuando hacen entrevistas a contadores o economistas vinculados al ámbito de esa disciplina: ¿Cómo andan los números?, consultan ciertos periodistas que no se sonrojan con nada y que hablan con un puñado de palabras. La locución, es muy amplia, muy ambigua, muy imprecisa y extremadamente pobre, para iniciar una entrevista con un especialista en finanzas.

También, algunas personas que conducen indebidamente programas de radio y TV, deberían evitar esas muletillas tan ordinarias, esos parásitos lingüísticos que se adhieren a nuestra lengua cotidiana como: hoy por hoy…, a ver…, vamos por más…, obvio…, digamos…, ¡ mi amor… !

Ah… dos frases que se emplean con bastante frecuencia en el periodismo y que no me quedan muy claras: la primera, muy utilizada en la crónica policial, es ‘tensa calma’. Me pregunto, ¿ algo que está tenso puede estar calmo ? La segunda es: ‘Deslindar responsabilidades’. Ante cualquier delito o conducta indebida de un agente administrativo, sea en los estados, nacional, provincial o municipal, se escucha a un funcionario decir la temeraria consigna: Se hará un sumario o se tomarán las medidas pertinentes para deslindar responsabilidades. Es una expresión muy empleada en la administración pública y en el lenguaje jurídico, y repetida hasta el cansancio por los periodistas. Mi duda es: ¿ En algunos casos, en lugar de deslindar, el sumariado no debería asumir responsabilidades ?

Por supuesto que esto de deslindar o asumir responsabilidades es para los mortales de carne y hueso, no para los políticos. En el procesamiento judicial por presunto cohecho al vicepresidente del país, Amado Boudou, en la causa Ciccone, el diputado ultrakirchnerista Fernando Navarro opinó sin vergüenza que para descomprimir la situación política de la presidenta, Boudou debería pedir licencia. ¡ Jo, jo… minga de asumir responsabilidades ! 

 

Juan Mario Galdeano

 

En el mundo de la comunicación el receptor debe saber y discernir que en la Argentina… hay periodistas oficialistas que trabajan en el Estado… que cobran sus salarios provenientes de los contribuyentes… pero que en lugar de comunicar los actos públicos del Estado se dedican especialmente a frotar los lomos de ciertos funcionarios, con el objetivo de promocionar la gestión gubernamental. También -y aunque usted no lo crea- hay periodistas oficialistas en los medios de comunicación privados, que le chupan las medias a cuanto gobierno o comisario ofrezca unos pesos o favores de otra índole. El consumidor de noticias debe condenar socialmente a estas dos categorías de periodistas oficialistas, porque están más vinculadas a la genuflexión, la publicidad, la mercadotecnia y la propaganda política que al periodismo honesto.

 

De 900 a 3.000 huertas

Un municipio alardea sobre la actividad hortícola en los barrios e informa a través de su gacetilla que hay 900 huertas en la ciudad; al día siguiente el intendente de esa comuna ofrece una conferencia de prensa sobre el asunto y afirma a los periodistas que hay 2.000 huertas; durante esa rueda de prensa, un periodista toma nota y publica más tarde en el diario local que hay 3.000 huertos. Esa mentira, esa información falsa, fue escrita por un ‘periodista oficialista’ que trabaja en un medio de comunicación privado. 

Pero… los periodistas oficialistas más recalcitrantes se hallan en el Estado, y en los medios de comunicación paraestatales, que reciben abundante publicidad oficial para repetir el discurso que se elabora en la Casa Rosada. Pero los más entusiastas se desempeñan en las empresas nacionales como Radio Nacional, agencia de noticias Télam, y Canal 7. Allí, numerosos empleados que deberían desempeñarse como periodistas del Estado, se esmeran para destacarse como periodistas de la gestión de gobierno. Son profesionales de la genuflexión, expertos aduladores, chupamedias, reidores, aplaudidores, arrastrados, protectores de causas ajenas, y sobre todo pícaros, porque obtienen voluminosos salarios a cambio de repetir el discurso oficial y alabar a funcionarios de poca monta, que también son aduladores de la presidenta Cristina Kirchner. 

La lista de encumbrados periodistas halagadores en las citadas empresas es extensa, pero el más, el más perito de todos, es Adrián Brienza, junto a Cynthia García, Agustina Díaz y un grupo embelesado por el discurso demagógico de la presidente Cristina Kirchner. Recuerda usted lector, a Agustina Díaz, una empleada de Canal 7, que hizo un desplante a su compañero de trabajo Juan Miceli, para quedar bien ante el diputado Andrés Larroque. En aquella ocasión, Agustina Díaz y Juan Miceli hacían juntos una entrevista al arrogante legislador, luego de las inundaciones en la ciudad de La Plata. Durante la conversación, el periodista Juan Miceli cuestiona la propaganda política que hacen los jóvenes que reciben las donaciones anónimas de la gente. Son jóvenes que llevan pecheras con la leyenda de la agrupación La Cámpora, y que aprovechan la desgracia de la población de La Plata para promocionar su política partidaria. La pregunta molesta al soberbio diputado Larroque, quien maltrata y agrede a Juan Miceli. En ese momento, la consulta periodística también pone nerviosa a Agustina Díaz, quien con una actitud servil, obsecuente, oportunista y aduladora soba fervorosamente los hombros de Larroque, en una clara muestra de ‘periodista oficialista’. La controversia también pone al descubierto la genuflexión de los integrantes del programa 6,7,8, quienes criticaron al periodista Juan Miceli.   Dicha postura dejó confirmada la miseria humana del grupo a cargo del espacio que se emite por Canal 7: Periodistas del gobierno de turno criticaron a un periodista del Estado.

Otra empleada que forma parte de la claque kirchnerista, además de una profesional aplaudidora y genuflexa, a tiempo completo, es Cynthia García, una super experta aduladora y chupamedias de Radio Nacional. Pero el maestro mayor de los periodistas oficialistas es su jefe: Víctor Hugo Morales de Radio Continental, un periodista oficialista que trabaja en un medio privado. 

No obstante… volvamos a las huertas, para saber por qué el periodista mintió descaradamente. La publicación de la información falsa de las huertas, puede haber ocurrido por varias razones: Porque el periodista responde a la política editorial del diario, y en ese caso sería un periodista oficialista por obediencia debida; porque es un periodista que trabaja por cuenta propia y piensa solicitar publicidad al Estado; porque recibe dinero en forma ilegal de la institución comunal; porque se siente cercano ideológicamente con el funcionario y decide apoyarlo en su gestión gubernamental; o porque no está conforme con el salario del medio privado donde trabaja y sueña con trasladarse al calor de un gabinete de prensa del Estado. Y el mejor botón de muestra de esta última premisa es la realidad misma: Fíjese que muchos periodistas que trabajan en medios privados, que adulan con frecuencia a los funcionarios, siempre terminan trabajando en el Estado. 

Papelones

Víctor Hugo Morales está acostumbrado a soportar estoicamente papelones y tiros por la culata por ser defensor de políticos y funcionarios, que -suponemos- no piden ser defendidos. El archivo contiene y delata un hecho ocurrido el 16 de marzo de 2011, en el programa A dos voces, que se televisa por el Canal Todo Noticias. En aquel momento el vicegobernador de Catamarca, Dalmacio Mera participó del citado programa, en el cual el funcionario fue cuestionado por el conductor, Marcelo Bonelli. Durante la conversación Bonelli le preguntó insistentemente sobre el caso Saadi y el asesinato de María Soledad Morales. Al día siguiente, en su programa de radio, Víctor Hugo Morales hizo una crítica y denuncia sobre el proceder de Bonelli. Minutos más tarde, puso al aire al cuestionado vicegobernador, para ayudarle y para que se defendiera del maltrato que había sido víctima por parte de los periodistas.

Pero… el tiro le salió por la culata… el funcionario al responder las preguntas de Víctor Hugo Morales y explicar qué era lo que había ocurrido, omitió las palabras ‘Clarín‘, ‘multimedios’, ‘Saadi’, ‘María Soledad Morales’. Con un discurso lavado, lleno de omisiones y eufemismos, casi anecdótico, dejó pedaleando al conductor radial. El funcionario no se defendió del proceder y el trato descortés que había recibido la noche anterior por parte de Marcelo Bonelli.

Algo similar le ocurrió con el actor Mike Amigorena, quien renunció a su trabajo en la miniserie El Pacto, cuando comenzaron correr los rumores que su papel en la serie lo tendría en el futuro como protagonista de un personaje vinculado a Papel Prensa, principalmente al director ejecutivo del diario Clarín, Héctor Magnetto. Víctor Hugo Morales lo defendió todo el tiempo en Radio Continental, sin embargo… el actor se hizo el distraído y salió posteriormente a los medios de comunicación a decir bla bla bla…

Otro papelón padeció en el 2014, cuando Víctor Hugo Morales elogió a Daniel Scioli por no participar del programa A dos voces, pero a medida que hacía alabanzas hacia el gobernador bonaerense, en el estudio de Radio Continental le hacían señas que Scioli había participado del espacio en el canal Todo Noticias.

El tiro por la culata

En circunstancias muy extrañas el fiscal Alberto Nisman aparece muerto en su departamento, un día antes de presentarse en el Congreso de la Nación. El periodista y conductor del programa, La Mañana, Víctor Hugo Morales, opinó el 27 de enero de 2015, lo siguiente en Radio Continental:

‘[…] Lagomarsino… es un hombre fiel, única acusación posible. Un hombre que gana 40 mil pesos, no se sabe por qué. Lo gana por amigo, lo gana por fiel, por hacer lo que se le pida. Su vida era Nisman y sin Nisman, ya su vida es completamente distinta. Por lo tanto, lo que le pidiera iba a acercarle a su jefe. Se menciona a Stiusso, que Stiusso dijo que tuviera cuidado con la guardia. Esto seguramente es un invento de Nisman para justificar el pedido del arma. Nadie dice traeme un revolver que me voy a pegar un tiro. Debe justificar el pedido. Stiusso es alguien de confianza. Lo era de Nisman y podía ser muy convincente la idea de Nisman, […] Pero no sería Lagomersino el que lo discutiese. No se le paga para eso. Ni Lagomarsino ni Stiusso. Lo dirá el tiempo. Nisman fue solo… en el laberinto final de su vida, pidió el arma porque pensaba matarse. Claro, que después había que hacerse del coraje final y lo tuvo, se dio un tiro con la mano derecha en la sien dentro de su departamento cerrado, ya tan perdida su vida, tan solo de los que lo usaron, quería un arma porque quería que si seguía vivo fuera por su propia decisión y no por falta de la misma. Quería tener la posibilidad de lo que le daba vueltas en la cabeza. La denuncia era un desastre profesional. Los apoyos solo estaban para pedirle la tapa de mañana del diario, para sacarle la cinta de las escuchas para pelear por esas cintas. Que la diste al otro, que no me la diste a mí. Los conoció de cerca, vio que son infames sin escrúpulos. Que ni siquiera lo apoyaban en su delirante tesis. Solo frustraron sus relaciones personales a lo que puso en el segundo escalón para servir a esos oscuros intereses, sólo de los medios que lo usaban, sólo de los políticos que lo llevaban al Congreso para sacarle provecho, pero de repente iban los otros, los de la vereda de enfrente, los del gobierno y lo iban a derrumbar, solo, porque se daba cuenta que si se quedaba quieto y no aparecía en los medios, en el Congreso, todo podía haber salido mejor, pasar un poco más inadvertida la causa perdida. Perder menos, en todo caso justamente un juicio, una causa. Ni Lagomarsino ni Stiusso, lo diga quien lo diga. Para quien les habla… dolorosamente… fue Nisman’. 

El periodista Víctor Hugo Morales no duda la forma en que murió Nisman. Afirma y da contundencia -irresponsablemente- a la primera postura del gobierno: el suicidio. Y en esto, los periodistas que forjan el correcto arte de la comunicación lo saben: En estos casos, un periodista o comunicador social nunca puede tratar el asunto como suicidio porque es la Justicia quien debe determinar primero, si fulano de tal se quitó la vida o no.

La presidenta descarta el suicidio: El tiro por culata II

Por estar a la vanguardia de sus líderes, y apoyar en el caso Nisman, la postura del suicidio de la presidenta, Víctor Hugo Morales debió soportar y explicar otro revés. Cuando la sociedad comenzó dudar del supuesto suicidio del fiscal, la presidenta Kirchner cambió rápidamente su opinión de suicidio al de asesinato. Al quedar pedaleando en el aire, Víctor Hugo Morales sintió la necesidad de emitir su opinión sobre el asunto y explicó en la emisora que discrepaba con la nueva posición de la presidenta Kirchner; pero para no quedar tan mal ante el Ejecutivo dijo… que la presidenta hacía mucho tiempo que había descartado la idea del suicidio.

A los estudiantes de periodismo

Parece estúpido decir esto, pero existen técnicas y procedimientos éticos que los periodistas deben cumplir regularmente en el procesamiento de la información, la comunicación y la expresión de opiniones. La ciudadanía debería saber que en la comunicación institucional de los organismos públicos los periodistas pertenecen al Estado, no a la gestión gubernamental, compuesta por un puñado de funcionarios que desean promocionarse por cualquier nonada; los organismos del Estado tienen la obligación de cumplir con el Derecho a la Información que poseen los ciudadanos; los periodistas deberían entender que no deben defender a los funcionarios y políticos, porque estos tienen las herramientas y los medios adecuados para protegerse solos; el periodista no debe auxiliar al funcionario cuestionado, sino defender al ciudadano; los periodistas no deberían estar afiliados a ningún partido político, no estarlo ayuda; ningún periodista autónomo debería convertirse en corredor publicitario e ir deambulando por las oficinas del Estado mendigando publicidad; el periodista debe ejercer una actitud crítica en busca de la verdad y no emplear los mecanismos de la publicidad y propaganda política; y por sobre todas las cosas, los periodistas que trabajan en los medios privados o en el Estado, deben estar educados para saber que en el molino de la comunicación, pese a las vicisitudes de la objetividad, la libertad de expresión, la autocensura, y la censura, en la actividad periodística debe primar la honestidad. 

 

Juan Mario Galdeano

Sobisch

Crea desazón, causa hastío, da asco… comprobar con tus propios ojos el cinismo del ex intendente Jorge Sobisch, que viola impunemente las ordenanzas municipales, aquellas que en 1983, durante la reapertura democrática, obligó a cumplir a la comunidad. Para autropromocionarse en una campaña proselitista del partido Movimiento Popular Neuquino el ex jefe comunal pegó afiches con su imagen en lugares prohibidos. Sin importarle un bledo y con la desfachatez de un auténtico sinvergüenza, que comete actos ilegales en provecho propio y que incurre en inmoralidades, Jorge Sobisch enchastró el mobiliario urbano. Con la actitud de un caradura y con el desparpajo que lo caracteriza, Sobisch ensució postes de redes de servicios públicos, cajas de semáforos, pilares de electricidad, pavimentos de sendas peatonales, y otros muebles que los vecinos pagan con sus tributos. 

A sabiendas, que su conducta transgresora no recibirá ninguna condena social; que no pagará las multas al Municipio por haber violado la ordenanza de propaganda política; que no será obligado a limpiar y reparar lo deteriorado por su tropelía porque la Comuna no tiene poder de policía; que el asunto será tratado como una nimiedad por algunas estaciones de radio y numerosos periodistas genuflexos al Movimiento Popular Neuquino; Sobisch se llena la boca con declaraciones rimbombantes en los medios de comunicación. Su falaz discurso contiene palabras que sobrepasan su entendimiento. Con fanfarronería balbucea palabras como ‘compromiso’, ‘lealtad’, y ‘dignidad’, mientras que su propaganda política durante la campaña se jacta con la frase: ‘Trabajamos por una provincia mejor’. Su autobombo se desinfla antes los casos, Temux y el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, que demuestran la contradicción e hipocresía de su discurso.  

El ex intendente Jorge Sobisch ensucia la ciudad.

El ex intendente Jorge Sobisch ensucia la ciudad.

 

Los cientos de afiches pegados por Sobisch en lugares prohibidos, nos da la posibilidad de preguntarnos por el motivo de su conducta: ¿ El candidato Jorge Sobisch lo hizo porque es ignorante, porque es necio y no sabe que deben cumplirse las normas municipales, o lo hace por perverso, porque le importa un bledo corromper las costumbres y el orden que demanda convivir dentro de un Estado ?

Afiches en el mobiliario urbano

Afiches en el mobiliario urbano

 

 

 

 

 

Su postura pícara, altanera y ventajista nos recuerda que el cumplimiento de los deberes son para los ciudadanos de a pie, no para los funcionarios y políticos que, además de transgredir las leyes que ellos mismos crean, administran irregularmente el erario. Qué valor tiene que el Concejo Deliberante haya sancionado leyes para proteger el mobiliario urbano; qué mérito tiene el conocimiento y el criterio común de los ciudadanos, que saben que está prohibido pegar afiches o hacer pintadas en los muebles de la ciudad; de qué sirve que los vecinos se quejen de las pintadas en los medios de comunicación; qué utilidad tienen las pocas crónicas que machacan como discos rayados los atropellos de los granujas que se llenan los bolsillos con el dinero del Estado atropellando las leyes del Estado.

 

Como Jesucristo redentor…

No es casual que por orden de Sobisch hayan enchastrado el mobiliario urbano de la ciudad de Neuquén. Decimos que no es casual, porque la ciudadanía de Neuquén está acostumbrada a escuchar sus transgresiones. A Sobisch siempre le gustaron los exabruptos, las actitudes soberbias y autoritarias, y las posturas protocolares, gallardas u osadas. Hace unos días en un mitin del Movimiento Popular Neuquino, Sobisch revivió una pose que practicó durante su costosa campaña presidencial, a principios del año 2004. Durante su itinerario por el país, el candidato a presidente, Jorge Sobisch ensayaba una postura similar a un Cristo redentor. En cada mitin, acto político, o conferencia de prensa, recreaba con su cuerpo una imagen de Jesucristo con los brazos abiertos. La pose -suponemos que la imagen subliminal fue sugerida en una oficina de mercadotecnia política- consiste en recrear la estampa de Jesús; se presenta o se despide del público con sus brazos en cruz, extendidos hacia ambos lados mostrando las palmas de sus manos. 

Lejos de las presentaciones junto a Jorge Asís, y de aquella campaña política costosa en publicidad, al susodicho también se lo conoce por sus improperios. Con el tupé de bravucón, dijo tiempo atrás: ‘Ni el Movimiento Popular Neuquino, ni los peronistas, ni los radicales tienen la verdad; la verdad -señaló- está en cada uno de los hombres que todos los días salen a pelarse el culo’ dijo en 1993, mientras la intendenta Derlis Kloosterman soñaba con la instalación de los trolebuses rusos para mejorar el aún y pésimo servicio de transporte colectivo de pasajeros en la ciudad de Neuquén; y ‘Tengo los huevos para decir que soy amigo de Menem’, expresó en el 2007, en una reunión antikirchnerista semanas después del asesinato del maestro Carlos Fuentealba.

Dar el ejemplo

Suena inverosímil decir que un ex intendente viola las ordenanzas que alguna vez hizo cumplir a la comunidad y aseguraba respetar. Acostumbrado a salir indemne de lo turbio y lo embrollado contra la ley, el caso Temux y el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, así lo demuestran, esta pequeña nimiedad que hemos tratado aquí refleja en toda su dimensión que una gestión en la intendencia y tres veces gobernador no le sirvieron como experiencia para dar órdenes y administrar la cosa pública. Cuando alguien transgrede, viola, quebranta, o desobedece algo pequeño siempre está en potencia de contravenir algo más grande. 

Un compadre suyo del MPN, un tal Tomás Martínez, aconsejó hace unos años: ‘Vamos a aplicar todo el rigor de la ordenanza […] particularmente en el caso de los partidos políticos que coloquen propaganda proselitista en lugares no autorizados…un llamado de atención a todos los partidos, ya que los dirigentes que aspiran llegar al gobierno deben dar el ejemplo y la mejor manera es tratar de mantener la ciudad limpia…’

Crea desazón, saber que retrocedemos, que la esperanza de construir un país mejor se desvanece, que desde la reapertura democrática no se haya avanzado nada en el mejoramiento de la ciudad de Neuquén; causa hastío saber que los funcionarios y políticos se enriquecen con el dinero de los contribuyentes, que todo es una cuestión de mercadotecnia política, propaganda y mentiras; y da asco, que Jorge Sobisch se llene la bocaza con palabras declamatorias, cuando su conducta chapucera demuestra que es incapaz de cumplir con una simple ordenanza. 

 

Juan Mario Galdeano

 

‘Acoso escolar y muerte: en Junín, otro caso que conmueve al país’; ‘Es escolta de la bandera, recibió una paliza brutal y teme volver al colegio’; ‘Claves para detectar y detener la violencia escolar’; ‘Denuncian que una joven fue agredida por sus compañeros en secundario de Neuquén’; ‘Estudiante agredido por cuatro compañeros’; ‘Tuvo que ser internado el estudiante agredido por otro en medio de los Intercolegiales de Oberá’; ‘Claves para poner un freno efectivo al bullying‘… Con titulares de este talante, todas las semanas, algún medio de comunicación en la Argentina difunde alguna información relativa al acoso, violencia y maltrato que ocurre en los grupos de niños, púberes, adolescentes y jóvenes en el ámbito escolar.

¿ Pero… la violencia ocurre solamente entre los estudiantes ? ¿Y el maltrato verbal que -en algunas oportunidades- los maestros, profesores, o preceptores le propinan a los alumnos ? ¿ Y los agravios o la falta de respeto de los alumnos hacia los docentes ?  ¿ Y la violencia, en la que está inmersa la sociedad argentina ?

Analizar estos interrogantes, nos obliga a saber que existe el maltrato y el acoso entre los estudiantes, que hay docentes que humillan a los alumnos, que hay estudiantes que son indisciplinados e irrespetuosos con los educadores, que esos alumnos también son violentos fuera de la escuela, y que los miembros de su familia y la sociedad se hayan inmersos en un sistema político, económico y social, desigual, mezquino, y lleno de injusticias y agresividades.

Si bien los actuales métodos de enseñanza en el país están lejos del uso del látigo, del bonete de burro, del puntero, de las penitencias y de la concepción: ‘la letra con sangre entra’, la historia y los sucesos actuales nos muestran que la pedagogía de nuestras instituciones educativas atrasa y que la violencia en ellas no ha cesado. Es que… para nuestros males… ‘el maltrato en el ámbito escolar es tan viejo como la escuela misma’. 

Un joven morocho

Pero… los casos no sólo ocurren entre los pupitres o en los recreos, sino también del otro lado del escritorio. Hurguemos entonces, en el archivo de la educación en la provincia del Neuquén y veamos un botón de muestra. El profesor de inglés, Juan Alberto Ará miró al estudiante con peinado rastafari, y le dijo a bocajarro: ¡ Vos sos más feo que una patada en los huevos… ! El joven, morocho y rolinga, le dijo al profesor que él no lo había insultado para tamaña acusación, le pidió no ser agredido e intentó defenderse. Con un natural mecanismo de defensa explicó al atrevido maestro y a sus compañeros de clase: ‘Para mí soy lindo y mi novia me quiere…’. Entonces… el temerario profesor le disparó otra descarga: ‘Pobre tu novia…’.

Cuando llegó a mis oídos este violento exabrupto, pronunciado por el teacher Juan Alberto Ará, o Ara, del Instituto de Formación Docente Nº 12*, me pregunté si el encargado de la Escuela San Martín estaría al tanto de estas cuestiones. Si en estos casos las autoridades hacen oídos sordos a esas brutalidades que, algunas veces, los maestros someten sin excusas a los estudiantes más débiles.

El hecho me recordó que no siempre el acoso, el hostigamiento, la denigración, el menoscabo, y la crueldad se gesta y se ventila entre el alumnado. También germina en quienes están encargados de la educación. El asunto me trajo a la memoria los castigos corporales que los curas con sotana aplicaban a los revoltosos alumnos, en los años 70, en el Colegio Don Bosco, (el padre Sarregui le pegaba con una pequeña campana de bronce a un tal Pedro Toscani); de las cargadas (y algunas veces humillaciones) a que nos sometía el maestro Pedro Cantarutti; y a esa católica, militarista y pobre pedagogía escolar de los salesianos: los varones debían estar separados de las mujeres, (Los nenes debían cursar su primaria y secundaria en el Colegio Don Bosco y las nenas en el Colegio María Auxiliadora. Una distancia de ocho cuadras entre ambas escuelas… una separación suficiente para evitar la copulación); la enseñanza de anatomía humana era sin genitales, y hasta en algunas oportunidades con un cura presente en la clase, que escuchaba las enseñanzas dadas por el médico; y en el aprendizaje del idioma inglés, además de las típicas frases, on the table, under the table, la maestra repetía de un libro la rara expresión: My tailor is rich… Y cuando practicabas la traducción en casa, surgía algo así como ‘mi sastre es rico’, una locución, un tanto extraña y fuera del contexto de cualquier niño, entusiasmado por los barriletes y sopapeado por los vientos de la Patagonia.

Acoso escolar, no bullying

A los funcionarios, políticos, pedagogos, docentes, maestros, profesores, estudiosos de la educación y especialmente a los periodistas y locutores: el ‘acoso escolar’ es ‘acoso escolar’, no bullying. ¿Por qué los argentinos tiene esa  detestable costumbre de darle prestigio a las palabras extranjeras innecesarias, cuando nuestro idioma español dispone de términos adecuados para designar o mencionar el asunto ? El que dice bullying, -además de mandarse la parte- emplea un anglicismo innecesario para expresar algún tipo de intimidación física o verbal que una persona o un grupo le propina a otra. Pero además -por andar echando fanfarronadas con la lengua franca- priva a muchos receptores a comprender el asunto, porque la mayoría de las personas -por lo menos en el sur de América- no saben qué significa la palabra bullying

La presidenta calla hechos violentos

Si la presidente Cristina Fernández dice que los problemas de violencia en la sociedad son una puesta en escena de los medios de comunicación opositores al gobierno; si la presidenta Cristina Fernández calla impunemente hechos violentos y graves, como el protagonizado recientemente por un grupo de efectivos de Gendarmería Nacional, que armó en plena calle un delito falso para detener y dar una golpiza a un manifestante; si la presidenta y ministros de su gabinete hacen oídos sordos a los asesinatos que se cometen a diario en la vía pública; si la presidenta Cristina Fernández incrementa su patrimonio en forma dudosa; si algunos de sus funcionarios están sospechados de corrupción y caminan exonerados por la vía pública; y si los medios de comunicación oficiales culpan a los medios de difusión antagónicos al gobierno, de comunicar y mostrar con mala fe una Argentina violenta; encontrar las soluciones a los problemas que padece nuestra sociedad, será inalcanzable y difícil.

Un fiel reflejo de la tozudez del gobierno nacional para tratar el asunto, lo evidencia a menudo el Jefe de gabinete de ministros, Jorge Capitanich. Para opinar sobre la violencia social en República Argentina, primero, se sacó el lazo de la responsabilidad y luego sostuvo entre dientes: ‘En la República Argentina existe una campaña deliberada para asociar la existencia de hechos delictivos, en una confección inusitada de una tasa… inexistente, inexistente en términos conceptuales, me refiero… y en general, de transferir el problema a la presidenta de la República’. Sabemos que por ley 24.059 por la Constitución Nacional, por las constituciones provinciales y por el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, del 13 abril de 1859, […] sobre plaza de toros, la seguridad es competencia de las provincias’.

Para analizar los males que nos aquejan necesitamos abandonar la lucha unilateral de los hechos sociales que carcomen las buenas conductas de los miembros de la sociedad. Por tanto, la primera medida, es que todos los actores de la comunidad, el Estado, el gobierno, las instituciones, la familia, y los ciudadanos, tengan interés en solucionar el asunto. Esta premisa nos permitirá saber dónde están nuestras enfermedades, dónde están sus raíces, cómo se alimenta, cómo es su verdadero nombre, y cuál es la herramienta más adecuada para combatir esas violencias. Los problemas de conducta de los alumnos; el acoso y el maltrato escolar; la inconducta de los docentes con los estudiantes; la indisciplina del alumnado con los maestros; la moda de estigmatizar a otros a través de las redes sociales; el escaso valor que tiene actualmente el esfuerzo; el desinterés por la lectura y el conocimiento; el gusto actual por lo banal y superficial; el papel agraviante del Estado; la indefensión de los ciudadanos ante la voracidad del mercado; la corrupción y burocracia de funcionarios y políticos; la escasa función rectora que tienen actualmente las instituciones; los medios de comunicación alejados de su función social y dominados por la mercadotecnia y la publicidad; son muestras vergonzosas de una sociedad anómica, de una sociedad que se desmorona de a poco ante una población entumecida por los hechos de violencia.

* El Instituto es conocido en la ciudad de Neuquén como la Escuela Don José de San Martín.

Juan Mario Galdeano

El Estado, al igual que las empresas públicas en la Argentina, emplea distintos artilugios para aventajar a los contribuyentes y usuarios. Las avivadas y engaños en la comunicación son innumerables, y los mecanismos más empleados para el ardid, abarcan el lenguaje, el silencio, la omisión, y el hacerse el oso.

En este escenario, los eufemismos son los reyes para desviar la atención y meter la mula. ¿ Por qué ? Porque los eufemismos son palabras o expresiones ambiguas que el poder político emplea en forma deliberada para esconder, evitar, suavizar o tergiversar la realidad. También, ‘No decir las cosas por su nombre’ conlleva el riesgo de producir ‘ruidos semánticos’ en la comunicación, porque los eufemismos no tienen los mismos efectos comunicacionales y cognitivos que las palabras.

En el procesador lingüístico que llevamos dentro no es lo mismo, pagar ‘intereses punitivos’ o ‘recargos por morosidad’, que abonar ‘accesorios’ porque somos malos pagadores; una ‘prostituta’ ofreciendo sus servicios a los automovilistas, que una ‘meretriz’ en la penumbra de una carretera; una ‘inflación’ que carcome los bolsillos de los consumidores que un ‘reacomodamiento de precios’. 

No es la primera vez que la Municipalidad de Neuquén distribuye con morosidad en los domicilios de los contribuyentes, los recibos de pago de las distintas tasas e impuestos. Pero el verdadero intríngulis de esta cuestión radica en que la morosidad del Municipio la debe pagar el vecino bajo el concepto de ‘accesorios’.

Recibo de la tasa de Retributivos. 2014

‘Accesorios’ en lugar de ‘intereses por pago fuera de término’.

 

Durante la locura nacionalista por el Mundial de Fútbol, la subsecretaría de la Administración Municipal de Ingresos Públicos, de la Municipalidad de Neuquén, distribuyó con atraso las mencionadas boletas. Por ejemplo, el recibo del impuesto de Patente de Rodados con un vencimiento para el 10 de julio fue dejada en el domicilio el mediodía del 12 de julio.

Fueron dos días de tardanza, una falta de puntualidad que es sancionada por el Estado. Pero la inmoralidad del asunto es que el retraso que produce el Estado recae sobre el contribuyente, quien debe pagar intereses punitivos, un recargo por pago fuera de término, llamado por el Municipio con el eufemismo de ‘accesorios’. Pasando en limpio esta complicación: El Municipio distribuye con demora y vencidas las boletas para pagar los impuestos y la morosidad de la Comuna debe pagarla el contribuyente. Con cinismo, el subsecretario de Ingresos Públicos, Carlos Enrique Serassio, traslada la responsabilidad del departamento a su cargo, a los vecinos, que deben pagar intereses injustamente. 

La molestia y la queja no es una cuestión de dinero, porque nadie protesta por unos míseros centavos. Tampoco (y aunque debería serlo) es materia para sustanciar algún juicio en la Defensoría del Pueblo o en Defensa del Consumidor; sino que es un asunto de dignidad, de respeto, que los ciudadanos claman a sus representantes políticos. El meollo de este enredo es el puro cinismo de trasladar la responsabilidad de los ‘accesorios’ a los usuarios. 

‘Recargo’ versus ‘accesorios’

En la década del setenta la Municipalidad de Neuquén empleaba para los deudores morosos, el término, preciso y comprensible de: ‘recargo por pago fuera de término’, pero ahora que vivimos en la modernidad de las telecomunicaciones, Internet, las redes sociales, y la mercadotecnia, las expresiones, multa, intereses y recargos, recargo por mora, intereses punitivos, sanciones, intereses por mora, son palabras grotescas. Es por ello que el Municipio de Neuquén emplea actualmente el delicado, innecesario y perjudicial eufemismo de ‘accesorios’. 

Recargo por pago fuera de término. 1976.

En la década del setenta era: ‘Recargo por pago fuera de término’.

Pero el descaro no es solamente estatal. No es solamente del funcionario municipal, Carlos Serassio. También hay ejemplos de desfachatez en el ámbito de las empresas privadas, y cometido, sin eufemismos.

 

 

 

Abstención en perjuicio de los automovilistas

Veamos un hecho, con un discurso que no posee eufemismos, un caso que contiene una omisión, ocurrido tiempo atrás, pero que vale la pena sacarlo del archivo y traerlo a la actualidad, debido al atropello que se cometió con esa abstención. Sucedió en la empresa de estacionamiento medido SEIN, de la ciudad de Neuquén. Con cinismo Alberto Targize dice muy suelto de cuerpo al diario La Mañana Neuquén: ‘[…] los que tengan la tarjeta de raspadita de este año con el valor de cuatro pesos podrán usarla hasta el 10 de enero, después perderán valor, y quien estacione con una tarjeta vieja será multado’.

Señor gerente de la empresa SEIN, (Sistema de Estacionamiento Inteligente) Alberto Targize: la tarjeta de estacionamiento no tiene fecha de vencimiento en el anverso ni en el reverso. Tampoco posee fecha de emisión o alguna advertencia de su validez en caso que la empresa incremente el valor de la tarjeta.

 

Tarjeta de estacionamiento medido

Tarjetas de estacionamiento sin fecha de vencimiento.

     Señor Targize: Los usuarios compramos la tarjeta de estacionamiento de buena fe y si no tiene fecha de vencimiento, no tenemos por qué adivinar su caducidad. Tampoco deberíamos ser    perjudicados con multas, porque quienes compramos las tarjetas -repito- lo hacemos con la buena intención de tomar el servicio y no tenemos la responsabilidad de adivinar cuándo el procaz gerente de la empresa dispone la caducidad del tique para estacionar y responsabiliza al cliente de su maniobra especulativa.

Para darle un ejemplo: La tarjeta del tren subterráneo de Buenos Aires no tiene fecha de vencimiento, pero dos años después de haberla comprado -y pese a varios aumentos del valor del billete- funcionó correctamente en el molinete. Ello ocurrió porque la empresa respeta la compra del consumidor. Un servicio ferroviario similar a este, pero que sí tiene fecha de vencimiento es la tarjeta del subterráneo de la ciudad de Nueva York. El cliente que compra la MetroCard para recorrer cualquier punto de Manhattan, sabe qué plazo tiene para utilizarla, porque tiene en el reverso la fecha de caducidad de la prestación. Con ello se evita la especulación y el cliente sabe las condiciones del contrato.

 

 

Tarjeta del subte de Buenos Aires, sin fecha de vencimiento

Tarjeta del subte de Buenos Aires, sin fecha de vencimiento.

Tarjeta de subte de Nueva York con fecha de vencimiento

Tarjeta del subte de Nueva York con fecha de vencimiento.

Señor Targize le pido que haga un esfuerzo y comprenda esto: su postura es puro cinismo y usted sale indemne de esto por una sencilla razón. En la ciudad Neuquén, la mayoría de los medios de comunicación están tomados de las verijas por la publicidad, y casi todos los usuarios no tienen la costumbre de quejarse de los maltratos, de los atropellos, de las injusticias, que le propinan las instituciones públicas y privadas. En esto no hay que olvidarse la posición poco solidaria de los políticos opositores al gobierno oficialista, que callan o miran para otro lado, y algunos concejales que se limitan solamente a cobrar sus salarios o autopromocionarse en los medios de comunicación con asuntos que les protege la banca, antes que ayudar a los vecinos indefensos.

 

Juan Mario Galdeano

Bandera 'gigante', en el Municipio de Neuquén.

Bandera ‘gigante’, en el Municipio de Neuquén.

 

Pese a que el intendente Horacio Quiroga afirmó en un programa de TV que no concurre a misa porque no le gusta el populismo y la demagogia, la gacetilla del municipio informó que el jefe comunal festejó con una masa popular de vecinos el triunfo que obtuvo la selección de fútbol de la Argentina ante el equipo suizo. La referida publicación explicó también que ‘en el lugar se dispuso la colocación de una pantalla gigante y la con la participación de 2.000 vecinos de esta ciudad y aledañas, las actividades comenzaron a las 11 con la presentación de una banda musical, animación, regalos, merchandising, juegos con el público y mucho colorido’. (¡Menos mal que al intendente no le gusta el populismo y la demagogia…!). 

Pero… el ataque ciudadano, patriótico y chovinista de la hinchada duró poco. Minutos más tarde los seguidores de la selección de fútbol de Argentina se reunieron con otros hinchas en el centro de la ciudad de Neuquén. Mientras cientos de personas se amontonaban alrededor del monumento al general San Martín, para festejar el triunfo, algunos jóvenes neuquinos aprovecharon tanto histrionismo patrio para dar rienda suelta a esa costumbre tan neuquina y marginal de romper todo lo que aparente ser útil, propio o ajeno. Bajo el monumento nacional, con colores, consignas y gritos nacionales, un grupo de jóvenes neuquinos comenzó a destrozar el mobiliario urbano, automóviles y vidrieras de comercios, lo que produjo una refriega con la policía. Por tal motivo, al día siguiente, ese mismo boletín dijo que Quiroga determinó que ‘a partir de los los hechos de violencia ocurridos ayer, decidió suspender la emisión de los partidos de la selección nacional en pantalla gigante que se realizaba en las instalaciones del gimnasio del Parque Central […]’.

Un locutor dialoga con un periodista de una radio extranjera. Cuando finaliza la entrevista el conductor del programa argentino le envía un abrazo gigante; una publicidad de comidas rápidas, que se difunde por una radio de frecuencia modulada, informa a los oyentes que por tantos pesos se puede disfrutar de una hamburguesa gigante; el diario La Mañana Neuquén informa a sus lectores los actos realizados por el Día de la Bandera: ‘[…] Los festejos concluyeron cuando desde el techo del edificio municipal se desplegó una bandera gigante de la ciudad […]’.

Es que… la palabra gigante está de moda en la Argentina, y ahora todo lo que es ‘grande’, de ‘grandes dimensiones’, ‘enorme’, ‘amplio’, ‘ancho’, ‘extenso’, o ‘voluminoso’ es gigante.

Otro de los vocablos que estropea el vocabulario de nuestro idioma español, es el anglicismo innecesario premium. El diario Clarín dice en una nota sobre negocios inmobiliarios: ‘La mayoría de edificios de oficinas premium están dispuestas en el área […]’. Pero… si desea hacer un asado y quedar bien con los invitados tiene que comprar carne premium; asarla con cualquier leña no sería una buena idea, por tanto hay que elegir la madera que se comercializa en una bolsa de nailon con 4 kilos de matasebo, que tiene una leyenda que dice: leña premium; para no quedarse atrás también puede hacer las ensaladas con tomate premium, y finalizar la comida con un postre a la altura de las circunstancias: helados… que están cada vez más caros, pero son premium. Empero los términos publicitarios no son solamente para la gastronomía. Las naftas de buena calidad también son premium; los pañales, los preservativos, las toallas femeninas, también se presentan en versiones premium.

Es que… el término premium está de moda en la Argentina, y todo lo que se considere de calidad superior, de excelencia, de gama alta, es *premium.

Otra palabra que fascina -especialmente a los porteños- es vintage. ‘Hicimos canciones vintage… fue muy gracioso… estamos muy vintage…’, dice una joven porteñita que promociona su espectáculo durante una entrevista radial; en una conversación en una emisora, una locutora le comenta su compañero de trabajo que fue a comprar una licuadora a un negocio de electrodomésticos, pero que no pudo hallar la que buscaba… ante esa situación el locutor le pregunta… entonces vos buscas una licuadora vintage…; mientras una crónica sobre colecciones de juguetes en el diario Tiempo Argentino dice: ‘Con la renacionalización van a aparecer cada vez más coleccionistas de YPF, se va a generar un mercado vintage, augura Gustavo Celedoni, vendedor de camiones de juguete de YPF de los años 40 a unos 6.000 pesos’.

Forasteros sin pasaporte

Cuando ciertos vocablos -sean españoles o extranjeros- ingresan en el torbellino de la moda, y los hispanohablantes y la prensa los emplean con imprudencia, puede ocurrir que en numerosas oportunidades se produzcan problemas de empobrecimiento del idioma y también dificultades en la lecturabilidad en los receptores. Los términos mencionados en esta crónica, son representativos de cientos de vocablos extranjeros, efímeros o no, castellanizados o no, que invaden nuestro vocabulario todos los días, a través de la publicidad, la mercadotecnia y el mercado.

Aunque el lenguaje de la publicidad tiene que gozar de claridad, para penetrar a la mayor cantidad de receptores-consumidores, es junto a la mercadotecnia, la disciplina que más vocablos nuevos de otras culturas introducen en nuestro idioma. Empujados por la feroz competencia del mercado y para mostrar constantemente que un producto o un servicio es ‘nuevo’, los publicistas recurren al ‘efecto’ y para comunicarlo eligen a la lengua, una de las herramientas más poderosas de la comunicación publicitaria.

El periodismo también busca producir ‘impacto’ y ‘efecto’ para llamar la atención del receptor de noticias e informaciones. Y los hispanohablantes lo mismo, que muchas veces imitan y emplean términos sin saber bien qué significados tienen esas palabras y si son necesarias para comunicar correctamente. Los ejemplos arriba descriptos, nos muestran que tanto premium como vintage, son anglicismos innecesarios porque el idioma castellano dispone de varias palabras simples y conocidas para reemplazarlos. Estos forasteros ingleses sin pasaporte nacional, poco conocidos por los hispanohablantes, también son dañinos, porque producen ‘ruido semántico’ en las comunicaciones periodísticas.

Pero el correcto o incorrecto comportamiento social de los extranjerismos depende de los usuarios, principalmente de la responsabilidad y ética de los periodistas, comunicadores sociales, redactores de publicidad que ‘oficializan’ y ‘legitiman’ su empleo y permanencia en nuestro idioma comunicativo. De ellos depende, en parte, que el abuso, tanto de extranjerismos controlados y huérfanos, no debilite nuestro vocabulario, ni altere la salud de uno de los idiomas que goza de mayor claridad comunicacional: el español.

 

Juan Mario Galdeano

 

* La Fundación del Español Urgente (Fundéu) recomienda en su sitio web que el anglicismo innecesario premium puede ser sustituido, según el contexto, por los términos españoles: productos y marcas de lujo, o de gama alta.

 

Una mujer que dice llamarse Yanina Latorre dice cosas feas, sucias y marginales en los medios de comunicación. Para llamar la atención, las saca de su cuerpo con histrionismo, provocación y desenfreno. Ella expulsa -permanentemente- groserías, cosas banales, tonterías y situaciones desgraciadas de la vida humana, porque se alimenta solamente de cosas feas, turbias y ordinarias. La emisora Radio Mitre -con el aparente objetivo de aumentar el índice de audiencia- le dio un espacio en el programa Lanata sin filtro.

Pese a que la nombrada no tiene un historial de capacidad intelectual para trabajar en los medios, un conductor de un programa de televisión -donde se ventilan chismes de gente que deambula por las estaciones de radio y TV- reveló una de sus virtudes y la desenmascaró: La acusó de hacerse conocida en los medios a costa de ‘bardear gente en Twitter‘.

El asunto de esta señora, es un verdadero botón de muestra del actual empobrecimiento del contenido de numerosos medios de difusión en la Argentina y de una ingrata realidad: el rating, el mercado, la publicidad, lo trivial, el sexo narrado a los empellones, el humor rebajado a la tosquedad, el lenguaje de brocha gorda, lo estúpido, se imponen sobre la calidad y el buen estilo periodístico. Pero hay también otra realidad: existe una numerosa audiencia ansiosa de consumir prensa amarilla, en lugar de un periodismo basado en el conocimiento, la ética y el buen gusto.

 

Rating versus buen gusto

Para comprender el asunto hay que detenerse en la letra chica que empleó el conductor del espacio radial Lanata sin filtro para presentar a la señora Latorre. Luego de los saludos protocolares del equipo, el periodista Jorge Lanata dijo: ‘[…] Bien… empieza hoy a laburar en el programa Yanina Latorre. Decí lo que quieras… opiná lo que se te ocurra… acá todo el mundo hace lo mismo […]’.

Señor lector, observe: El periodista dice a secas… ‘hoy a empieza a laburar fulana de tal…’ No dice periodista, locutora, comentarista, modelo, actriz, cantante, humorista, periodista de espectáculos, o en última instancia… persona especialista en desovillar chismes… ¿ Por qué el periodista no dice ninguna calificación ? Quizá porque la persona en cuestión no posee ningún tipo de instrucción para estar en un programa periodístico, o porque se la ha incorporado para decir estupideces… y no sería distinguido presentarla como botinera que sabe la jerga de ese ambiente y de los trapos sucios del fútbol.

En sus primeros días de trabajo… desembuchó al aire varias frases y vocablos propios de la marginalidad: ‘Te tocas un huevo o una teta…’, ‘está cagando a su mujer…’, ‘se pajarea por eshcai… (Skype)’, ‘me la rasco…’, ‘vivo al pedo…’, ‘eso es de gato…’, ‘encamado con un tipo…’, ‘bardear…’, y otras vocablos finos de su jerga de botinera y vulgar. Mientras intenta hacerse la graciosa y creer que brinda un humor inteligente, el sitio web de Radio Mitre rescataba la notable y compleja opinión de su primer día de trabajo. Yanina Latorre dijo: ¡Estoy chocha!

La susodicha representa a numerosas personas que actualmente ‘ocupan espacios’ y ‘opinan’ en las radios y canales de TV, sin que tengan una pizca de instrucción, capacidad periodística o moral para hacerlo. La mencionada, en su afán y desesperación por sobresalir como una humorista chic, se denigra como mujer, cuando juega el papel vulgar y sensacionalista de regurgitar actos idiotas, sucios, imbéciles y estúpidos. Pero… ¿Quién autoriza y habilita a personas que no están aptas para trabajar en los medios de comunicación? ¿Qué capacidad educacional o intelectual posee Latorre para afrontar la información, la comunicación, la opinión y el entretenimiento?

Mientras numerosas organizaciones, e instituciones del Estado, intentan revalorizar el papel de la mujer en la sociedad, la aludida se aleja de la femineidad y el prestigio y expresa, como una mujer grosera y sin modales, hechos feos con palabras procaces, al tiempo que las acomoda para que parezca un discurso libre, superado, y moderno.

Es posible que Yanina Latorre, con su léxico rústico y ordinario, con su falsa gallardía, y su irrefrenable deseo de congraciar a otros con líos de sexo y asuntos alcantarilla, obligue a algunos escuchas a cambiar el dial de la emisora, Radio Mitre. Es que, la audiencia es heterogénea y compuesta por gentes con distintos gustos y diferentes capacidades e instrucción educativa.

Lejos de conquistar un lugar en los medios de comunicación a fuerza de intelecto, capacidad y trabajo, la actitud chabacana de Latorre, con sus cuestiones tilingas y soeces, nos moldea como receptores más toscos, más brutos, más necios, más ignorantes y nos aleja de ese acto fascinante que tiene la confluencia del talento y el idioma.

Para examinar ‘el empobrecimiento del contenido en los medios de comunicación’ hay que analizar los dichos del payaso (el emisor), el objetivo del dueño del circo (el canal) y el público que desea verlo (el receptor). Vayamos a un simple ejercicio para darnos cuenta de los beneficios y las pérdidas que reciben estos tres actores del proceso de la comunicación. Si el emisor prepara una simple actuación, por voluntad propia o porque no posee recursos para investigar, se produce un ahorro en bienes, servicios, tiempo y energía; mientras tanto, el canal, obtiene ganancias de esa determinación y de esos ahorros; y el receptor, (un público perezoso) que evitará el acto de pensar, se inclinará rápidamente por aquello que pueda descodificar fácilmente y le brinde una satisfacción inmediata.

En el corto plazo es un ecuación económicamente formidable para los tres. Pero… en el largo plazo, la ausencia de conocimiento, talento, arte, creatividad, técnica y perfeccionamiento, arruina y desarticula los procesos sociales que sostienen la salud de la información, la comunicación, la opinión y el entretenimiento.

Juan Mario Galdeano

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