Feeds:
Entradas
Comentarios

Sobisch

Crea desazón, causa hastío, da asco… comprobar con tus propios ojos el cinismo del ex intendente Jorge Sobisch, que viola impunemente las ordenanzas municipales, aquellas que en 1983, durante la reapertura democrática, obligó a cumplir a la comunidad. Para autropromocionarse en una campaña proselitista del partido Movimiento Popular Neuquino el ex jefe comunal pegó afiches con su imagen en lugares prohibidos. Sin importarle un bledo y con la desfachatez de un auténtico sinvergüenza, que comete actos ilegales en provecho propio y que incurre en inmoralidades, Jorge Sobisch enchastró el mobiliario urbano. Con la actitud de un caradura y con el desparpajo que lo caracteriza, Sobisch ensució postes de redes de servicios públicos, cajas de semáforos, pilares de electricidad, pavimentos de sendas peatonales, y otros muebles que los vecinos pagan con sus tributos. 

A sabiendas, que su conducta transgresora no recibirá ninguna condena social; que no pagará las multas al Municipio por haber violado la ordenanza de propaganda política; que no será obligado a limpiar y reparar lo deteriorado por su tropelía porque la Comuna no tiene poder de policía; que el asunto será tratado como una nimiedad por algunas estaciones de radio y numerosos periodistas genuflexos al Movimiento Popular Neuquino; Sobisch se llena la boca con declaraciones rimbombantes en los medios de comunicación. Su falaz discurso contiene palabras que sobrepasan su entendimiento. Con fanfarronería balbucea palabras como ‘compromiso’, ‘lealtad’, y ‘dignidad’, mientras que su propaganda política durante la campaña se jacta con la frase: ‘Trabajamos por una provincia mejor’. Su autobombo se desinfla antes los casos, Temux y el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, que demuestran la contradicción e hipocresía de su discurso.  

El ex intendente Jorge Sobisch ensucia la ciudad.

El ex intendente Jorge Sobisch ensucia la ciudad.

 

Los cientos de afiches pegados por Sobisch en lugares prohibidos, nos da la posibilidad de preguntarnos por el motivo de su conducta: ¿ El candidato Jorge Sobisch lo hizo porque es ignorante, porque es necio y no sabe que deben cumplirse las normas municipales, o lo hace por perverso, porque le importa un bledo corromper las costumbres y el orden que demanda convivir dentro de un Estado ?

Afiches en el mobiliario urbano

Afiches en el mobiliario urbano

 

 

 

 

 

Su postura pícara, altanera y ventajista nos recuerda que el cumplimiento de los deberes son para los ciudadanos de a pie, no para los funcionarios y políticos que, además de transgredir las leyes que ellos mismos crean, administran irregularmente el erario. Qué valor tiene que el Concejo Deliberante haya sancionado leyes para proteger el mobiliario urbano; qué mérito tiene el conocimiento y el criterio común de los ciudadanos, que saben que está prohibido pegar afiches o hacer pintadas en los muebles de la ciudad; de qué sirve que los vecinos se quejen de las pintadas en los medios de comunicación; qué utilidad tienen las pocas crónicas que machacan como discos rayados los atropellos de los granujas que se llenan los bolsillos con el dinero del Estado atropellando las leyes del Estado.

 

Como Jesucristo redentor…

No es casual que por orden de Sobisch hayan enchastrado el mobiliario urbano de la ciudad de Neuquén. Decimos que no es casual, porque la ciudadanía de Neuquén está acostumbrada a escuchar sus transgresiones. A Sobisch siempre le gustaron los exabruptos, las actitudes soberbias y autoritarias, y las posturas protocolares, gallardas u osadas. Hace unos días en un mitin del Movimiento Popular Neuquino, Sobisch revivió una pose que practicó durante su costosa campaña presidencial, a principios del año 2004. Durante su itinerario por el país, el candidato a presidente, Jorge Sobisch ensayaba una postura similar a un Cristo redentor. En cada mitin, acto político, o conferencia de prensa, recreaba con su cuerpo una imagen de Jesucristo con los brazos abiertos. La pose -suponemos que la imagen subliminal fue sugerida en una oficina de mercadotecnia política- consiste en recrear la estampa de Jesús; se presenta o se despide del público con sus brazos en cruz, extendidos hacia ambos lados mostrando las palmas de sus manos. 

Lejos de las presentaciones junto a Jorge Asís, y de aquella campaña política costosa en publicidad, al susodicho también se lo conoce por sus improperios. Con el tupé de bravucón, dijo tiempo atrás: ‘Ni el Movimiento Popular Neuquino, ni los peronistas, ni los radicales tienen la verdad; la verdad -señaló- está en cada uno de los hombres que todos los días salen a pelarse el culo’ dijo en 1993, mientras la intendenta Derlis Kloosterman soñaba con la instalación de los trolebuses rusos para mejorar el aún y pésimo servicio de transporte colectivo de pasajeros en la ciudad de Neuquén; y ‘Tengo los huevos para decir que soy amigo de Menem’, expresó en el 2007, en una reunión antikirchnerista semanas después del asesinato del maestro Carlos Fuentealba.

Dar el ejemplo

Suena inverosímil decir que un ex intendente viola las ordenanzas que alguna vez hizo cumplir a la comunidad y aseguraba respetar. Acostumbrado a salir indemne de lo turbio y lo embrollado contra la ley, el caso Temux y el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, así lo demuestran, esta pequeña nimiedad que hemos tratado aquí refleja en toda su dimensión que una gestión en la intendencia y tres veces gobernador no le sirvieron como experiencia para dar órdenes y administrar la cosa pública. Cuando alguien transgrede, viola, quebranta, o desobedece algo pequeño siempre está en potencia de contravenir algo más grande. 

Un compadre suyo del MPN, un tal Tomás Martínez, aconsejó hace unos años: ‘Vamos a aplicar todo el rigor de la ordenanza […] particularmente en el caso de los partidos políticos que coloquen propaganda proselitista en lugares no autorizados…un llamado de atención a todos los partidos, ya que los dirigentes que aspiran llegar al gobierno deben dar el ejemplo y la mejor manera es tratar de mantener la ciudad limpia…’

Crea desazón, saber que retrocedemos, que la esperanza de construir un país mejor se desvanece, que desde la reapertura democrática no se haya avanzado nada en el mejoramiento de la ciudad de Neuquén; causa hastío saber que los funcionarios y políticos se enriquecen con el dinero de los contribuyentes, que todo es una cuestión de mercadotecnia política, propaganda y mentiras; y da asco, que Jorge Sobisch se llene la bocaza con palabras declamatorias, cuando su conducta chapucera demuestra que es incapaz de cumplir con una simple ordenanza. 

 

Juan Mario Galdeano

 

‘Acoso escolar y muerte: en Junín, otro caso que conmueve al país'; ‘Es escolta de la bandera, recibió una paliza brutal y teme volver al colegio'; ‘Claves para detectar y detener la violencia escolar'; ‘Denuncian que una joven fue agredida por sus compañeros en secundario de Neuquén'; ‘Estudiante agredido por cuatro compañeros'; ‘Tuvo que ser internado el estudiante agredido por otro en medio de los Intercolegiales de Oberá'; ‘Claves para poner un freno efectivo al bullying‘… Con titulares de este talante, todas las semanas, algún medio de comunicación en la Argentina difunde alguna información relativa al acoso, violencia y maltrato que ocurre en los grupos de niños, púberes, adolescentes y jóvenes en el ámbito escolar.

¿ Pero… la violencia ocurre solamente entre los estudiantes ? ¿Y el maltrato verbal que -en algunas oportunidades- los maestros, profesores, o preceptores le propinan a los alumnos ? ¿ Y los agravios o la falta de respeto de los alumnos hacia los docentes ?  ¿ Y la violencia, en la que está inmersa la sociedad argentina ?

Analizar estos interrogantes, nos obliga a saber que existe el maltrato y el acoso entre los estudiantes, que hay docentes que humillan a los alumnos, que hay estudiantes que son indisciplinados e irrespetuosos con los educadores, que esos alumnos también son violentos fuera de la escuela, y que los miembros de su familia y la sociedad se hayan inmersos en un sistema político, económico y social, desigual, mezquino, y lleno de injusticias y agresividades.

Si bien los actuales métodos de enseñanza en el país están lejos del uso del látigo, del bonete de burro, del puntero, de las penitencias y de la concepción: ‘la letra con sangre entra’, la historia y los sucesos actuales nos muestran que la pedagogía de nuestras instituciones educativas atrasa y que la violencia en ellas no ha cesado. Es que… para nuestros males… ‘el maltrato en el ámbito escolar es tan viejo como la escuela misma’. 

Un joven morocho

Pero… los casos no sólo ocurren entre los pupitres o en los recreos, sino también del otro lado del escritorio. Hurguemos entonces, en el archivo de la educación en la provincia del Neuquén y veamos un botón de muestra. El profesor de inglés, Juan Alberto Ará miró al estudiante con peinado rastafari, y le dijo a bocajarro: ¡ Vos sos más feo que una patada en los huevos… ! El joven, morocho y rolinga, le dijo al profesor que él no lo había insultado para tamaña acusación, le pidió no ser agredido e intentó defenderse. Con un natural mecanismo de defensa explicó al atrevido maestro y a sus compañeros de clase: ‘Para mí soy lindo y mi novia me quiere…’. Entonces… el temerario profesor le disparó otra descarga: ‘Pobre tu novia…’.

Cuando llegó a mis oídos este violento exabrupto, pronunciado por el teacher Juan Alberto Ará, o Ara, del Instituto de Formación Docente Nº 12*, me pregunté si el encargado de la Escuela San Martín estaría al tanto de estas cuestiones. Si en estos casos las autoridades hacen oídos sordos a esas brutalidades que, algunas veces, los maestros someten sin excusas a los estudiantes más débiles.

El hecho me recordó que no siempre el acoso, el hostigamiento, la denigración, el menoscabo, y la crueldad se gesta y se ventila entre el alumnado. También germina en quienes están encargados de la educación. El asunto me trajo a la memoria los castigos corporales que los curas con sotana aplicaban a los revoltosos alumnos, en los años 70, en el Colegio Don Bosco, (el padre Sarregui le pegaba con una pequeña campana de bronce a un tal Pedro Toscani); de las cargadas (y algunas veces humillaciones) a que nos sometía el maestro Pedro Cantarutti; y a esa católica, militarista y pobre pedagogía escolar de los salesianos: los varones debían estar separados de las mujeres, (Los nenes debían cursar su primaria y secundaria en el Colegio Don Bosco y las nenas en el Colegio María Auxiliadora. Una distancia de ocho cuadras entre ambas escuelas… una separación suficiente para evitar la copulación); la enseñanza de anatomía humana era sin genitales, y hasta en algunas oportunidades con un cura presente en la clase, que escuchaba las enseñanzas dadas por el médico; y en el aprendizaje del idioma inglés, además de las típicas frases, on the table, under the table, la maestra repetía de un libro la rara expresión: My tailor is rich… Y cuando practicabas la traducción en casa, surgía algo así como ‘mi sastre es rico’, una locución, un tanto extraña y fuera del contexto de cualquier niño, entusiasmado por los barriletes y sopapeado por los vientos de la Patagonia.

Acoso escolar, no bullying

A los funcionarios, políticos, pedagogos, docentes, maestros, profesores, estudiosos de la educación y especialmente a los periodistas y locutores: el ‘acoso escolar’ es ‘acoso escolar’, no bullying. ¿Por qué los argentinos tiene esa  detestable costumbre de darle prestigio a las palabras extranjeras innecesarias, cuando nuestro idioma español dispone de términos adecuados para designar o mencionar el asunto ? El que dice bullying, -además de mandarse la parte- emplea un anglicismo innecesario para expresar algún tipo de intimidación física o verbal que una persona o un grupo le propina a otra. Pero además -por andar echando fanfarronadas con la lengua franca- priva a muchos receptores a comprender el asunto, porque la mayoría de las personas -por lo menos en el sur de América- no saben qué significa la palabra bullying

La presidenta calla hechos violentos

Si la presidente Cristina Fernández dice que los problemas de violencia en la sociedad son una puesta en escena de los medios de comunicación opositores al gobierno; si la presidenta Cristina Fernández calla impunemente hechos violentos y graves, como el protagonizado recientemente por un grupo de efectivos de Gendarmería Nacional, que armó en plena calle un delito falso para detener y dar una golpiza a un manifestante; si la presidenta y ministros de su gabinete hacen oídos sordos a los asesinatos que se cometen a diario en la vía pública; si la presidenta Cristina Fernández incrementa su patrimonio en forma dudosa; si algunos de sus funcionarios están sospechados de corrupción y caminan exonerados por la vía pública; y si los medios de comunicación oficiales culpan a los medios de difusión antagónicos al gobierno, de comunicar y mostrar con mala fe una Argentina violenta; encontrar las soluciones a los problemas que padece nuestra sociedad, será inalcanzable y difícil.

Un fiel reflejo de la tozudez del gobierno nacional para tratar el asunto, lo evidencia a menudo el Jefe de gabinete de ministros, Jorge Capitanich. Para opinar sobre la violencia social en República Argentina, primero, se sacó el lazo de la responsabilidad y luego sostuvo entre dientes: ‘En la República Argentina existe una campaña deliberada para asociar la existencia de hechos delictivos, en una confección inusitada de una tasa… inexistente, inexistente en términos conceptuales, me refiero… y en general, de transferir el problema a la presidenta de la República’. Sabemos que por ley 24.059 por la Constitución Nacional, por las constituciones provinciales y por el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, del 13 abril de 1859, […] sobre plaza de toros, la seguridad es competencia de las provincias’.

Para analizar los males que nos aquejan necesitamos abandonar la lucha unilateral de los hechos sociales que carcomen las buenas conductas de los miembros de la sociedad. Por tanto, la primera medida, es que todos los actores de la comunidad, el Estado, el gobierno, las instituciones, la familia, y los ciudadanos, tengan interés en solucionar el asunto. Esta premisa nos permitirá saber dónde están nuestras enfermedades, dónde están sus raíces, cómo se alimenta, cómo es su verdadero nombre, y cuál es la herramienta más adecuada para combatir esas violencias. Los problemas de conducta de los alumnos; el acoso y el maltrato escolar; la inconducta de los docentes con los estudiantes; la indisciplina del alumnado con los maestros; la moda de estigmatizar a otros a través de las redes sociales; el escaso valor que tiene actualmente el esfuerzo; el desinterés por la lectura y el conocimiento; el gusto actual por lo banal y superficial; el papel agraviante del Estado; la indefensión de los ciudadanos ante la voracidad del mercado; la corrupción y burocracia de funcionarios y políticos; la escasa función rectora que tienen actualmente las instituciones; los medios de comunicación alejados de su función social y dominados por la mercadotecnia y la publicidad; son muestras vergonzosas de una sociedad anómica, de una sociedad que se desmorona de a poco ante una población entumecida por los hechos de violencia.

* El Instituto es conocido en la ciudad de Neuquén como la Escuela Don José de San Martín.

Juan Mario Galdeano

El Estado, al igual que las empresas públicas en la Argentina, emplea distintos artilugios para aventajar a los contribuyentes y usuarios. Las avivadas y engaños en la comunicación son innumerables, y los mecanismos más empleados para el ardid, abarcan el lenguaje, el silencio, la omisión, y el hacerse el oso.

En este escenario, los eufemismos son los reyes para desviar la atención y meter la mula. ¿ Por qué ? Porque los eufemismos son palabras o expresiones ambiguas que el poder político emplea en forma deliberada para esconder, evitar, suavizar o tergiversar la realidad. También, ‘No decir las cosas por su nombre’ conlleva el riesgo de producir ‘ruidos semánticos’ en la comunicación, porque los eufemismos no tienen los mismos efectos comunicacionales y cognitivos que las palabras.

En el procesador lingüístico que llevamos dentro no es lo mismo, pagar ‘intereses punitivos’ o ‘recargos por morosidad’, que abonar ‘accesorios’ porque somos malos pagadores; una ‘prostituta’ ofreciendo sus servicios a los automovilistas, que una ‘meretriz’ en la penumbra de una carretera; una ‘inflación’ que carcome los bolsillos de los consumidores que un ‘reacomodamiento de precios’. 

No es la primera vez que la Municipalidad de Neuquén distribuye con morosidad en los domicilios de los contribuyentes, los recibos de pago de las distintas tasas e impuestos. Pero el verdadero intríngulis de esta cuestión radica en que la morosidad del Municipio la debe pagar el vecino bajo el concepto de ‘accesorios’.

Recibo de la tasa de Retributivos. 2014

‘Accesorios’ en lugar de ‘intereses por pago fuera de término’.

 

Durante la locura nacionalista por el Mundial de Fútbol, la subsecretaría de la Administración Municipal de Ingresos Públicos, de la Municipalidad de Neuquén, distribuyó con atraso las mencionadas boletas. Por ejemplo, el recibo del impuesto de Patente de Rodados con un vencimiento para el 10 de julio fue dejada en el domicilio el mediodía del 12 de julio.

Fueron dos días de tardanza, una falta de puntualidad que es sancionada por el Estado. Pero la inmoralidad del asunto es que el retraso que produce el Estado recae sobre el contribuyente, quien debe pagar intereses punitivos, un recargo por pago fuera de término, llamado por el Municipio con el eufemismo de ‘accesorios’. Pasando en limpio esta complicación: El Municipio distribuye con demora y vencidas las boletas para pagar los impuestos y la morosidad de la Comuna debe pagarla el contribuyente. Con cinismo, el subsecretario de Ingresos Públicos, Carlos Enrique Serassio, traslada la responsabilidad del departamento a su cargo, a los vecinos, que deben pagar intereses injustamente. 

La molestia y la queja no es una cuestión de dinero, porque nadie protesta por unos míseros centavos. Tampoco (y aunque debería serlo) es materia para sustanciar algún juicio en la Defensoría del Pueblo o en Defensa del Consumidor; sino que es un asunto de dignidad, de respeto, que los ciudadanos claman a sus representantes políticos. El meollo de este enredo es el puro cinismo de trasladar la responsabilidad de los ‘accesorios’ a los usuarios. 

‘Recargo’ versus ‘accesorios’

En la década del setenta la Municipalidad de Neuquén empleaba para los deudores morosos, el término, preciso y comprensible de: ‘recargo por pago fuera de término’, pero ahora que vivimos en la modernidad de las telecomunicaciones, Internet, las redes sociales, y la mercadotecnia, las expresiones, multa, intereses y recargos, recargo por mora, intereses punitivos, sanciones, intereses por mora, son palabras grotescas. Es por ello que el Municipio de Neuquén emplea actualmente el delicado, innecesario y perjudicial eufemismo de ‘accesorios’. 

Recargo por pago fuera de término. 1976.

En la década del setenta era: ‘Recargo por pago fuera de término’.

Pero el descaro no es solamente estatal. No es solamente del funcionario municipal, Carlos Serassio. También hay ejemplos de desfachatez en el ámbito de las empresas privadas, y cometido, sin eufemismos.

 

 

 

Abstención en perjuicio de los automovilistas

Veamos un hecho, con un discurso que no posee eufemismos, un caso que contiene una omisión, ocurrido tiempo atrás, pero que vale la pena sacarlo del archivo y traerlo a la actualidad, debido al atropello que se cometió con esa abstención. Sucedió en la empresa de estacionamiento medido SEIN, de la ciudad de Neuquén. Con cinismo Alberto Targize dice muy suelto de cuerpo al diario La Mañana Neuquén: ‘[…] los que tengan la tarjeta de raspadita de este año con el valor de cuatro pesos podrán usarla hasta el 10 de enero, después perderán valor, y quien estacione con una tarjeta vieja será multado’.

Señor gerente de la empresa SEIN, (Sistema de Estacionamiento Inteligente) Alberto Targize: la tarjeta de estacionamiento no tiene fecha de vencimiento en el anverso ni en el reverso. Tampoco posee fecha de emisión o alguna advertencia de su validez en caso que la empresa incremente el valor de la tarjeta.

 

Tarjeta de estacionamiento medido

Tarjetas de estacionamiento sin fecha de vencimiento.

     Señor Targize: Los usuarios compramos la tarjeta de estacionamiento de buena fe y si no tiene fecha de vencimiento, no tenemos por qué adivinar su caducidad. Tampoco deberíamos ser    perjudicados con multas, porque quienes compramos las tarjetas -repito- lo hacemos con la buena intención de tomar el servicio y no tenemos la responsabilidad de adivinar cuándo el procaz gerente de la empresa dispone la caducidad del tique para estacionar y responsabiliza al cliente de su maniobra especulativa.

Para darle un ejemplo: La tarjeta del tren subterráneo de Buenos Aires no tiene fecha de vencimiento, pero dos años después de haberla comprado -y pese a varios aumentos del valor del billete- funcionó correctamente en el molinete. Ello ocurrió porque la empresa respeta la compra del consumidor. Un servicio ferroviario similar a este, pero que sí tiene fecha de vencimiento es la tarjeta del subterráneo de la ciudad de Nueva York. El cliente que compra la MetroCard para recorrer cualquier punto de Manhattan, sabe qué plazo tiene para utilizarla, porque tiene en el reverso la fecha de caducidad de la prestación. Con ello se evita la especulación y el cliente sabe las condiciones del contrato.

 

 

Tarjeta del subte de Buenos Aires, sin fecha de vencimiento

Tarjeta del subte de Buenos Aires, sin fecha de vencimiento.

Tarjeta de subte de Nueva York con fecha de vencimiento

Tarjeta del subte de Nueva York con fecha de vencimiento.

Señor Targize le pido que haga un esfuerzo y comprenda esto: su postura es puro cinismo y usted sale indemne de esto por una sencilla razón. En la ciudad Neuquén, la mayoría de los medios de comunicación están tomados de las verijas por la publicidad, y casi todos los usuarios no tienen la costumbre de quejarse de los maltratos, de los atropellos, de las injusticias, que le propinan las instituciones públicas y privadas. En esto no hay que olvidarse la posición poco solidaria de los políticos opositores al gobierno oficialista, que callan o miran para otro lado, y algunos concejales que se limitan solamente a cobrar sus salarios o autopromocionarse en los medios de comunicación con asuntos que les protege la banca, antes que ayudar a los vecinos indefensos.

 

Juan Mario Galdeano

Bandera 'gigante', en el Municipio de Neuquén.

Bandera ‘gigante’, en el Municipio de Neuquén.

 

Pese a que el intendente Horacio Quiroga afirmó en un programa de TV que no concurre a misa porque no le gusta el populismo y la demagogia, la gacetilla del municipio informó que el jefe comunal festejó con una masa popular de vecinos el triunfo que obtuvo la selección de fútbol de la Argentina ante el equipo suizo. La referida publicación explicó también que ‘en el lugar se dispuso la colocación de una pantalla gigante y la con la participación de 2.000 vecinos de esta ciudad y aledañas, las actividades comenzaron a las 11 con la presentación de una banda musical, animación, regalos, merchandising, juegos con el público y mucho colorido’. (¡Menos mal que al intendente no le gusta el populismo y la demagogia…!). 

Pero… el ataque ciudadano, patriótico y chovinista de la hinchada duró poco. Minutos más tarde los seguidores de la selección de fútbol de Argentina se reunieron con otros hinchas en el centro de la ciudad de Neuquén. Mientras cientos de personas se amontonaban alrededor del monumento al general San Martín, para festejar el triunfo, algunos jóvenes neuquinos aprovecharon tanto histrionismo patrio para dar rienda suelta a esa costumbre tan neuquina y marginal de romper todo lo que aparente ser útil, propio o ajeno. Bajo el monumento nacional, con colores, consignas y gritos nacionales, un grupo de jóvenes neuquinos comenzó a destrozar el mobiliario urbano, automóviles y vidrieras de comercios, lo que produjo una refriega con la policía. Por tal motivo, al día siguiente, ese mismo boletín dijo que Quiroga determinó que ‘a partir de los los hechos de violencia ocurridos ayer, decidió suspender la emisión de los partidos de la selección nacional en pantalla gigante que se realizaba en las instalaciones del gimnasio del Parque Central […]’.

Un locutor dialoga con un periodista de una radio extranjera. Cuando finaliza la entrevista el conductor del programa argentino le envía un abrazo gigante; una publicidad de comidas rápidas, que se difunde por una radio de frecuencia modulada, informa a los oyentes que por tantos pesos se puede disfrutar de una hamburguesa gigante; el diario La Mañana Neuquén informa a sus lectores los actos realizados por el Día de la Bandera: ‘[…] Los festejos concluyeron cuando desde el techo del edificio municipal se desplegó una bandera gigante de la ciudad […]’.

Es que… la palabra gigante está de moda en la Argentina, y ahora todo lo que es ‘grande’, de ‘grandes dimensiones’, ‘enorme’, ‘amplio’, ‘ancho’, ‘extenso’, o ‘voluminoso’ es gigante.

Otro de los vocablos que estropea el vocabulario de nuestro idioma español, es el anglicismo innecesario premium. El diario Clarín dice en una nota sobre negocios inmobiliarios: ‘La mayoría de edificios de oficinas premium están dispuestas en el área […]’. Pero… si desea hacer un asado y quedar bien con los invitados tiene que comprar carne premium; asarla con cualquier leña no sería una buena idea, por tanto hay que elegir la madera que se comercializa en una bolsa de nailon con 4 kilos de matasebo, que tiene una leyenda que dice: leña premium; para no quedarse atrás también puede hacer las ensaladas con tomate premium, y finalizar la comida con un postre a la altura de las circunstancias: helados… que están cada vez más caros, pero son premium. Empero los términos publicitarios no son solamente para la gastronomía. Las naftas de buena calidad también son premium; los pañales, los preservativos, las toallas femeninas, también se presentan en versiones premium.

Es que… el término premium está de moda en la Argentina, y todo lo que se considere de calidad superior, de excelencia, de gama alta, es *premium.

Otra palabra que fascina -especialmente a los porteños- es vintage. ‘Hicimos canciones vintage… fue muy gracioso… estamos muy vintage…’, dice una joven porteñita que promociona su espectáculo durante una entrevista radial; en una conversación en una emisora, una locutora le comenta su compañero de trabajo que fue a comprar una licuadora a un negocio de electrodomésticos, pero que no pudo hallar la que buscaba… ante esa situación el locutor le pregunta… entonces vos buscas una licuadora vintage…; mientras una crónica sobre colecciones de juguetes en el diario Tiempo Argentino dice: ‘Con la renacionalización van a aparecer cada vez más coleccionistas de YPF, se va a generar un mercado vintage, augura Gustavo Celedoni, vendedor de camiones de juguete de YPF de los años 40 a unos 6.000 pesos’.

Forasteros sin pasaporte

Cuando ciertos vocablos -sean españoles o extranjeros- ingresan en el torbellino de la moda, y los hispanohablantes y la prensa los emplean con imprudencia, puede ocurrir que en numerosas oportunidades se produzcan problemas de empobrecimiento del idioma y también dificultades en la lecturabilidad en los receptores. Los términos mencionados en esta crónica, son representativos de cientos de vocablos extranjeros, efímeros o no, castellanizados o no, que invaden nuestro vocabulario todos los días, a través de la publicidad, la mercadotecnia y el mercado.

Aunque el lenguaje de la publicidad tiene que gozar de claridad, para penetrar a la mayor cantidad de receptores-consumidores, es junto a la mercadotecnia, la disciplina que más vocablos nuevos de otras culturas introducen en nuestro idioma. Empujados por la feroz competencia del mercado y para mostrar constantemente que un producto o un servicio es ‘nuevo’, los publicistas recurren al ‘efecto’ y para comunicarlo eligen a la lengua, una de las herramientas más poderosas de la comunicación publicitaria.

El periodismo también busca producir ‘impacto’ y ‘efecto’ para llamar la atención del receptor de noticias e informaciones. Y los hispanohablantes lo mismo, que muchas veces imitan y emplean términos sin saber bien qué significados tienen esas palabras y si son necesarias para comunicar correctamente. Los ejemplos arriba descriptos, nos muestran que tanto premium como vintage, son anglicismos innecesarios porque el idioma castellano dispone de varias palabras simples y conocidas para reemplazarlos. Estos forasteros ingleses sin pasaporte nacional, poco conocidos por los hispanohablantes, también son dañinos, porque producen ‘ruido semántico’ en las comunicaciones periodísticas.

Pero el correcto o incorrecto comportamiento social de los extranjerismos depende de los usuarios, principalmente de la responsabilidad y ética de los periodistas, comunicadores sociales, redactores de publicidad que ‘oficializan’ y ‘legitiman’ su empleo y permanencia en nuestro idioma comunicativo. De ellos depende, en parte, que el abuso, tanto de extranjerismos controlados y huérfanos, no debilite nuestro vocabulario, ni altere la salud de uno de los idiomas que goza de mayor claridad comunicacional: el español.

 

Juan Mario Galdeano

 

* La Fundación del Español Urgente (Fundéu) recomienda en su sitio web que el anglicismo innecesario premium puede ser sustituido, según el contexto, por los términos españoles: productos y marcas de lujo, o de gama alta.

 

Una mujer que dice llamarse Yanina Latorre dice cosas feas, sucias y marginales en los medios de comunicación. Para llamar la atención, las saca de su cuerpo con histrionismo, provocación y desenfreno. Ella expulsa -permanentemente- groserías, cosas banales, tonterías y situaciones desgraciadas de la vida humana, porque se alimenta solamente de cosas feas, turbias y ordinarias. La emisora Radio Mitre -con el aparente objetivo de aumentar el índice de audiencia- le dio un espacio en el programa Lanata sin filtro.

Pese a que la nombrada no tiene un historial de capacidad intelectual para trabajar en los medios, un conductor de un programa de televisión -donde se ventilan chismes de gente que deambula por las estaciones de radio y TV- reveló una de sus virtudes y la desenmascaró: La acusó de hacerse conocida en los medios a costa de ‘bardear gente en Twitter‘.

El asunto de esta señora, es un verdadero botón de muestra del actual empobrecimiento del contenido de numerosos medios de difusión en la Argentina y de una ingrata realidad: el rating, el mercado, la publicidad, lo trivial, el sexo narrado a los empellones, el humor rebajado a la tosquedad, el lenguaje de brocha gorda, lo estúpido, se imponen sobre la calidad y el buen estilo periodístico. Pero hay también otra realidad: existe una numerosa audiencia ansiosa de consumir prensa amarilla, en lugar de un periodismo basado en el conocimiento, la ética y el buen gusto.

 

Rating versus buen gusto

Para comprender el asunto hay que detenerse en la letra chica que empleó el conductor del espacio radial Lanata sin filtro para presentar a la señora Latorre. Luego de los saludos protocolares del equipo, el periodista Jorge Lanata dijo: ‘[…] Bien… empieza hoy a laburar en el programa Yanina Latorre. Decí lo que quieras… opiná lo que se te ocurra… acá todo el mundo hace lo mismo […]’.

Señor lector, observe: El periodista dice a secas… ‘hoy a empieza a laburar fulana de tal…’ No dice periodista, locutora, comentarista, modelo, actriz, cantante, humorista, periodista de espectáculos, o en última instancia… persona especialista en desovillar chismes… ¿ Por qué el periodista no dice ninguna calificación ? Quizá porque la persona en cuestión no posee ningún tipo de instrucción para estar en un programa periodístico, o porque se la ha incorporado para decir estupideces… y no sería distinguido presentarla como botinera que sabe la jerga de ese ambiente y de los trapos sucios del fútbol.

En sus primeros días de trabajo… desembuchó al aire varias frases y vocablos propios de la marginalidad: ‘Te tocas un huevo o una teta…’, ‘está cagando a su mujer…’, ‘se pajarea por eshcai… (Skype)’, ‘me la rasco…’, ‘vivo al pedo…’, ‘eso es de gato…’, ‘encamado con un tipo…’, ‘bardear…’, y otras vocablos finos de su jerga de botinera y vulgar. Mientras intenta hacerse la graciosa y creer que brinda un humor inteligente, el sitio web de Radio Mitre rescataba la notable y compleja opinión de su primer día de trabajo. Yanina Latorre dijo: ¡Estoy chocha!

La susodicha representa a numerosas personas que actualmente ‘ocupan espacios’ y ‘opinan’ en las radios y canales de TV, sin que tengan una pizca de instrucción, capacidad periodística o moral para hacerlo. La mencionada, en su afán y desesperación por sobresalir como una humorista chic, se denigra como mujer, cuando juega el papel vulgar y sensacionalista de regurgitar actos idiotas, sucios, imbéciles y estúpidos. Pero… ¿Quién autoriza y habilita a personas que no están aptas para trabajar en los medios de comunicación? ¿Qué capacidad educacional o intelectual posee Latorre para afrontar la información, la comunicación, la opinión y el entretenimiento?

Mientras numerosas organizaciones, e instituciones del Estado, intentan revalorizar el papel de la mujer en la sociedad, la aludida se aleja de la femineidad y el prestigio y expresa, como una mujer grosera y sin modales, hechos feos con palabras procaces, al tiempo que las acomoda para que parezca un discurso libre, superado, y moderno.

Es posible que Yanina Latorre, con su léxico rústico y ordinario, con su falsa gallardía, y su irrefrenable deseo de congraciar a otros con líos de sexo y asuntos alcantarilla, obligue a algunos escuchas a cambiar el dial de la emisora, Radio Mitre. Es que, la audiencia es heterogénea y compuesta por gentes con distintos gustos y diferentes capacidades e instrucción educativa.

Lejos de conquistar un lugar en los medios de comunicación a fuerza de intelecto, capacidad y trabajo, la actitud chabacana de Latorre, con sus cuestiones tilingas y soeces, nos moldea como receptores más toscos, más brutos, más necios, más ignorantes y nos aleja de ese acto fascinante que tiene la confluencia del talento y el idioma.

Para examinar ‘el empobrecimiento del contenido en los medios de comunicación’ hay que analizar los dichos del payaso (el emisor), el objetivo del dueño del circo (el canal) y el público que desea verlo (el receptor). Vayamos a un simple ejercicio para darnos cuenta de los beneficios y las pérdidas que reciben estos tres actores del proceso de la comunicación. Si el emisor prepara una simple actuación, por voluntad propia o porque no posee recursos para investigar, se produce un ahorro en bienes, servicios, tiempo y energía; mientras tanto, el canal, obtiene ganancias de esa determinación y de esos ahorros; y el receptor, (un público perezoso) que evitará el acto de pensar, se inclinará rápidamente por aquello que pueda descodificar fácilmente y le brinde una satisfacción inmediata.

En el corto plazo es un ecuación económicamente formidable para los tres. Pero… en el largo plazo, la ausencia de conocimiento, talento, arte, creatividad, técnica y perfeccionamiento, arruina y desarticula los procesos sociales que sostienen la salud de la información, la comunicación, la opinión y el entretenimiento.

Juan Mario Galdeano

Monumento a Rodolfo Walsh, en la ciudad de Neuquén. 2014

Monumento al periodista Rodolfo Walsh, en la ciudad de Neuquén.

 

Muchas personas sin instrucción periodística -y que deberían trabajar en un chiringuito o en una playa de estacionamiento- juegan el papel de periodistas. En franco abuso de la libertad de expresión que existe en la Argentina, y ante la ausencia de restricciones jurídicas para que los no aptos puedan ejercer el oficio, conducen muy sueltos de cuerpo programas de radio y televisión, al tiempo que ocupan y quitan espacios laborales a los estudiantes de periodismo y locución. La invasión de espacios de prensa por estos arribistas se percibe… por tres indicativos: no hay un mercado publicitario suficiente para la buena salud de todos los medios de comunicación existentes, el deterioro del salario de los periodistas académicos y empíricos que se desempeñan en los medios de comunicación, y la chatura en el material. A ello debe sumarse otra actitud: la mayoría de las empresas periodísticas… están más interesadas por el índice de audiencia (rating), el esnobismo, la publicidad, la mercadotecnia y el mercado, que por el arte de la comunicación y la función social que debe prestar el periodismo. 

Si alguien quiere ser enfermero debe estudiar, si alguien quiere ser policía debe estudiar, si alguien quiere ser plomero y gasista, debe matricularse, pero… si alguien quiere profesar el papel de periodista en una radio o una estación de televisión, no necesita siquiera tener el secundario completo. Solamente necesita poner cara de piedra, hacerse el chistoso o decir tonterías, para que el humor… claro… tape sus imperfecciones de educación, conocimiento e información. Plantado ya como el tipo piola, toma el micrófono y sin sonrojarse ante la luz roja, deambula por las oficinas del Estado buscando publicidad. Luego de adular funcionarios y políticos, ávidos de promocionarse en los medios de comunicación por cualquier nimiedad, llena su talonario de publicidad, y sin vergüenza y en connivencia, se dispone a participar de los festejos que por el Día del Periodista ofrecen las oficinas de prensa del Estado todos los 7 de junio. Es allí donde levanta la copa y se autoconvierte en periodista. Son estos oportunistas, quienes con mucho morro desprecian la comunicación y el periodismo. La brutalidad y la ignorancia hacen lo que resta: Los urge soberbios y etnocéntricos, porque consideran que para ejercer el oficio de periodista o comunicador no es necesario estudiar ni perfeccionarse.

 

Periodistas de arrobas y dobletes

 

Sin embargo, no todos los periodistas en el mundo de la comunicación son arribistas, descarados y aprovechadores. Hay periodistas y locutores, fotógrafos y camarógrafos, cronistas y redactores, con nombre y apellido, con energías de hacer comunicación y periodismo. Pero… desde que el gobierno de Néstor Kirchner, rompió su relación con el grupo Clarín, durante el conflicto con las entidades agrarias, la comunicación pública en la Argentina, en general, se dividió en dos: Los medios del Estado y periodistas del gobierno, y los medios de difusión y periodistas opositores a la ideología peronista.

Periodistas bobos, que se ríen a carcajadas de todo, y todo el tiempo; periodistas oficialistas que defienden a los funcionarios y políticos del gobierno a capa y espada y a pura genuflexión; periodistas que imitan los dobletes demagógicos que emplea la presidente Cristina Fernández durante sus discursos; así por ejemplo, algunos periodistas zonzos de Radio Nacional imitan los dobletes demagógicos de la presidenta Cristina Fernández y dicen… la horrible frase: ‘oyentes y oyentas’…; redactores que escriben textos periodísticos con arrobas en lugar de vocales; los conductores y penalistas del programa de televisión estatal 6,7,8 que aplauden desaforadamente cada vez que alguien de ellos finaliza una opinión, o se burlan al unísono, de los personajes opositores al gobierno tratados durante el espacio; periodistas de Radio Mitre se ríen a carcajadas de una pasajera de Aerolíneas Argentinas, a quien la empresa aérea le ha perdido su perro. Se ríen de la dueña del perro (la víctima), no de la empresa, (el victimario) que es el responsable de transportar y proteger al animal. Los ‘periodistas’ confunden la víctima con el victimario; una periodista de una radio informa a los escuchas que un grupo musical actuará en la ciudad por el aniversario y que el espectáculo será gratuito. La periodista debería saber que el espectáculo no es de gorra: lo paga la Comuna con el dinero de los vecinos. Y si el músico ofrece su trabajo de balde, la periodista tiene el deber de informar que ese artista ha tenido esa gentil conducta con su comunidad; una periodista de Radio Mitre defiende con uñas y dientes la actitud imprudente de Crónica, que ha publicado en su portada la imagen del cuerpo desnudo de una joven que yace muerta sobre una bañera; periodistas que le propinan preguntas agresivas a sus entrevistados con el fin de producir impacto y humor, como el programa CQC, un espacio humorístico que pretende ser periodístico; y periodistas que con un lenguaje grosero y obsceno acusan a algunas personas con tanta brutalidad, que el hecho se acerca a las figuras de calumnias e injurias, en lugar de una información periodística.

 

Periodismo mal entendido

 

La falta de rigor, el empobrecimiento del contenido y la mala hechura de un importante porcentaje del periodismo que se elabora hoy en el país tiene varias fuentes: Falta de lectura, el desinterés por el conocimiento de la herramienta más importante de la comunicación: la lengua; el predominio del entretenimiento sobre la información y la comunicación; la falta de buen gusto; el maltrato al idioma español; el interés de las empresas periodísticas por el rating y no por la construcción de la comunicación; mucha Internet, correos electrónicos, redes sociales, y gacetillas que provienen de las instituciones del Estado; mucha información construida con muchos retazos de Internet. Mucha oficina y poca calle.

Los dichos expuestos aquí, no tienen la intención de despotricar contra los periodistas empíricos ni académicos, ni cuestionar la ‘subjetividad’ ni ‘la dependencia’, ni la ‘objetividad’, ni la ‘independencia’, ni de los errores que cometemos todos los periodistas, que ejercen distintas actividades en la prensa. Sino en reflexionar sobre la calidad del periodismo y la comunicación que se construye hoy en el país.

¿Cualquier persona puede ejercer el oficio de periodista? Sí. En todo el territorio de la República Argentina cualquier persona puede desempeñar el papel de comunicador, periodista o locutor en un medio de comunicación del Estado o del sector privado. Que una persona tenga un aparato fonador no lo faculta a hablar ante un micrófono y ejercer el papel de locutor o periodista; que haya aprendido en la primaria a balbucear el alfabeto no lo habilita a escribir en un periódico digital con errores de sintaxis, gramaticales y periodísticos.

En aras de la libertad de expresión y de prensa, algunos periodistas creen que en los medios de comunicación se puede decir de todo, que la libertad de expresión es absoluta, mientras que otros piensan que solamente con picotear en Twitter y Facebook se puede hacer periodismo de calidad. Un periodista que se precie como tal, puede ceñirse a los compromisos publicitarios de su empresa y a la política editorial del medio, pero jamás se apartará de obrar con arte, con ética, y con la pericia que le permita cumplir con sus deberes y derechos. Puede parecer tonto, pero el periodista debe saber que su oficio no es un hobby. Sino un trabajo que demanda técnica, dignidad y compromiso, honestidad y respeto por el receptor.

 

 

Juan Mario Galdeano

Agustín Battilana

¿Por qué algunos funcionarios del Estado son tan irresponsables y perjudican a los ciudadanos? ¿El desparpajo de sus acciones administrativas proviene de la ineficiencia, de la ignorancia, de la pereza, del desinterés por la comunidad, del cinismo, de la anomia que padecen las instituciones, o de la escasa capacidad intelectual y moral de los gobernantes? 

Estos, son los naturales interrogantes que cada ciudadano se formula cuando está obligado a una diligencia estatal y queda atrapado en la poco agradable maquinaria burocrática. Es allí donde comienzan… las expresiones y artilugios de los empleados para disimular la propia ineficiencia, la falta de respuesta en los mensajes enviados por correos electrónicos, las esperas, los silencios, el esfuerzo y la esperanza de los vecinos por imaginar el correcto derrotero de un trámite, y la azarosa traducción de la destartalada comunicación institucional.

La introducción viene a cuento de una experiencia personal. Soy adjudicatario de un terreno en el loteo social en la cuenca Battilana y damnificado de la subsecretaría de Tierras, de la Municipalidad de Neuquén, y de la Cooperativa de Viviendas para Empleados Mercantiles de Neuquén.

La entrega de las tenencias de las propiedades tuvo una demora de meses, pero nadie en la Comuna y en la Cooperativa informó los motivos que provocaron el atraso; el incumplimiento provocó perjuicios en las familias que habían solicitados préstamos para construir su vivienda a través del programa Procrear; cuando el Municipio comenzó el trámite administrativo con los adjudicatarios, surgieron los llamados telefónicos con informaciones ambiguas; los correos electrónicos con mensajes poco claros; la asignación de turnos y el aplazamiento de ellos por motivos desconocidos; el compromiso de la entrega de recibos de pago del terreno y la postergación de ello por equis causas; y la información inexacta de la entrega de las actas de tenencia, entre varias taras que padece la estructura municipal.

‘Subsecretario de Tierras, con-ta-dor, Diego Daniel Quintana: Este intrincado es una cuestión de profesionales de la procrastinación y del desprecio’. Qué cuesta hacer un buen cronograma de obras y entrega de los solares, si el Municipio cuenta con las herramientas para ello. Y si no fuese así, ¿por qué la colorida propaganda política del Municipio da cuenta de una poderosa y ejecutiva gestión de gobierno?

El asunto parece una nimiedad, pero, el arte municipal de dejar todo para mañana, la ineficacia para solucionar los problemas, la incorrecta y confusa información de los mensajes enviados a través de los correos electrónicos, la incompetencia comunicativa, la ausencia de una explicación correcta para completar la documentación requerida por la institución, y la incomunicación; atasca el buen entendimiento y atora el deseo de cumplir con los deberes.

Es que el Municipio de Neuquén está sumido en mucha mercadotecnia política: Mucha publicidad, muchos espacios en televisión, muchas frases y palabras grandilocuentes, muchos tratamientos honoríficos, mucha atención al ciudadano, mucha participación ciudadana, mucha seguridad ciudadana, y mucha propaganda política. Una utilería comunicacional que produce una escasa empatía con el vecino, una pobre retroalimentación con la comunidad, y mucha incomunicación. Con tan poco interés por la comunicación humana, el servicio y el respeto por el vecino se esfuman en la torpeza y la desidia de funcionarios de poco fuste.

El intríngulis pone de manifiesto que la responsabilidad de las deficiencias en las tareas no debe endilgarse a los empleados, que solamente cumplen órdenes de sus superiores, en un ámbito donde la eficacia y la carrera administrativa desaparecieron hace tiempo. Hay que saber a quién cargar el muerto. Y para ello hay que observar la cúspide, porque es arriba de la pirámide donde se hallan los verdaderos autores y encargados de hacer funcionar la cosa pública. 

La actitud del con-ta-dor, Diego Daniel Quintana es un fiel reflejo de sus superiores. Ello quedó confirmado cuando la jefa del con-ta-dor, la secretaria de Desarrollo Humano, Yenny Fonfach confesó tiempo atrás ser implacable en su actividad laboral. En un programa de televisión, y ante varias preguntas zonzas del conductor, ostentó conocimientos administrativos y políticos, y reveló una fortaleza de su carácter: ‘Soy muy exigente’, dijo. Pero… parece que su virtud no la delegó al con-ta-dor, Quintana, quien, con un poco de alambre y con el arte de chapucear, armó a los tumbos la entrega de los terrenos de la cuenca Agustín Battilana.

Con una degradación de las normas sociales, tanto en los espacios privados como estatales, el crecimiento del desprecio por el otro, y la anomia reinándolo todo, no importa el saber, el respeto, el esfuerzo, el trabajo, la prolijidad, la cordialidad. Son las instituciones y quienes gobiernan, los responsables para que en los ciudadanos y nuestra sociedad no germine constantemente el atropello, el maltrato, lo chabacano, lo grueso.

 

Juan Mario Galdeano

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.